domingo, 29 de diciembre de 2024

Salud



El alcohol hace un efecto terrible sobre el cerebro. El estado de ánimo, la forma de pensar. Las ganas de salir, ver gente, hablar, hacer deporte... Meterse tan para adentro es también una cárcel, a veces liberador, pero como todo, un equilibrio. Es tan sano ver gente querida, salir, reírse arreglarse, bailar, viajar…Sin embargo hay momentos, etapas, circunstancias que nos hacen estar como paralizados, bloqueados... Los recuerdos, el pasado, ir apartándonos por salvarnos no sé de qué, de sufrir, de las hostilidades... Llevarse en una caja los mejores recuerdos, atesorar momentos en el hipocampo y sentir gratitud, felicidad, paz... Respirar y no necesitar nada y a veces ahogarse en incapacidades que vencer, día a día. Paso a paso. Personas repetitivas que nos meten en trampas, bucles en lo que nosotros caemos y nuestro cerebro busca esa sustancia o droga, hormona que nos proporciona ese espiral del que parece que nunca saldremos y al darnos cuenta vemos la capacidad que tenemos de ser realmente felices, solo con respirar. Sanar, sanar, y volar al infinito. Este Mundo, esta Tierra, con Alas y Raíces, llenos de heridas, manchas y cicatrices, pero con todos los colores en nuestra alma llena de luz natural y aire puro.

Salud






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