El alcohol hace un
efecto terrible sobre el cerebro. El estado de ánimo, la forma de pensar. Las
ganas de salir, ver gente, hablar, hacer deporte... Meterse tan para adentro es
también una cárcel, a veces liberador, pero como todo, un equilibrio. Es tan
sano ver gente querida, salir, reírse arreglarse, bailar, viajar…Sin embargo
hay momentos, etapas, circunstancias que nos hacen estar como paralizados,
bloqueados... Los recuerdos, el pasado, ir apartándonos por salvarnos no sé de qué,
de sufrir, de las hostilidades... Llevarse en una caja los mejores recuerdos,
atesorar momentos en el hipocampo y sentir gratitud, felicidad, paz... Respirar y
no necesitar nada y a veces ahogarse en incapacidades que vencer, día a día.
Paso a paso. Personas repetitivas que nos meten en trampas, bucles en lo que
nosotros caemos y nuestro cerebro busca esa sustancia o droga, hormona que nos
proporciona ese espiral del que parece que nunca saldremos y al darnos cuenta
vemos la capacidad que tenemos de ser realmente felices, solo con respirar.
Sanar, sanar, y volar al infinito. Este Mundo, esta Tierra, con Alas y Raíces,
llenos de heridas, manchas y cicatrices, pero con todos los colores en nuestra
alma llena de luz natural y aire puro.
Salud

No hay comentarios:
Publicar un comentario